Alberto Lescay inaugura “Eros” en Santiago de Cuba por sus 50 años de vida artística

“Eros”, una excelente muestra de pinturas y esculturas del artista santiaguero Alberto Lescay Merencio, quedó abierta en la Galería René Valdés Cedeño, en la Avenida Rafael Manduley, de Vista Alegre.

La muestra celebra el medio siglo de vida artística de Lescay Merencio, quien atesora un currículo apasionante en la creación pictórica y escultórica en Cuba y el extranjero.

Lescay llegó a la “Valdés Cedeño” sobre un corcel, en medio de un performance del grupo Teatral Macubá, de Fátima Patterson, presente también en la celebración junto a numerosos artistas de todas las manifestaciones.

Autoridades del Partido Comunista de Cuba (PCC), del Poder Popular (Gobierno), Orisel Chacón, directora provincial de Cultura, y directivos del Consejo Provincial de las Artes Plásticas asistieron también a la apertura de “Eros”.

Las palabras del catálogo estuvieron a cargo de otra personalidad de las letras cubanas en general y santiagueras en especial: el poeta Marino Wilson Jay, por supuesto, quien señaló:

“Para los antiguos griegos, aquellos inventores de la cultura occidental, EROS había sido el primer dios en hablar en el Olimpo, personificaba el dinamismo inicial del mundo. Fue el primero en nacer, la Noche y el Viento fueron sus progenitores. Ellos coincidirían en unir las dos unidades de un huevo plateado para que la Tierra y el Cielo crearan aquella cosmogonía. Eros es un infante con alas, también es una piedra con rasgos fálicos. Su poderío era superior al de los dioses restantes, encarna asimismo el doble sexo, de ahí el principio de erotismo, que es el sensualismo en grado sumo. Para un científico austriaco simboliza las arremetidas de la existencia, es elemento opuesto a las fuerzas destructivas signadas por Thánatos.”

Y al referirse a Lescay apunta: “¿…no sabemos que la historia, esa inagotable, salta, entrega y atribuye?, ¿debido a cuáles ensalmos este protagonista asistió a una Academia de Artes Plásticas, luego se gradúa en Pintura, trabaja determinado tiempo, abandona esta ciudad y marcha a una Escuela Nacional con nombre de Isla y Huracán, se adueña de una especialidad llamada escultura, después transita sobre el aire y los océanos, y en un gran país del este europeo consolida las maravillas?

“Alberto Lescay Merencio, dicen, hace la mitad de una centuria comenzó a responder las preguntas anteriores. Dan fe y testimonio los desnudos que se explayan y sugieren, el tratado pictórico, el bronce y el barro, transmutados en carnes, transmutados en himnos, introducen una plástica erótica y sexualizada. Todo artista vino a este Orbe en el momento que se supo capaz de fundar secuencias para prolongar y prolongarse, el artista, cumpliendo, jamás cumple cincuenta años de creación. Un artista cumple siempre cincuenta siglos, y eso no es nada comparado con el existir del Universo.

“Oh imagen ecuestre, oh pájaros, oh saltos, oh sacrificios, oh tambores, Altar y Fuego, victoria del espíritu, lo telúrico, lo andante, EROS eterno.”

Lo precedente, lo dijo el poeta Marino. ¿Y el artista, el del homenaje por su medio centenar de años pintando y esculpiendo?

“Mira, la exposición se llama Eros porque es una alusión al amor. Tú sabes que estamos formados, queramos o no, en gran medida por determinadas ideas de la cultura profunda europea. Aprendimos a hablar del amor hablando a partir de Eros asumido por mí para representar al amor universal, al amor entre los seres humanos; no necesariamente el sexo. Es amor.”

Fuente: Sierra Maestra

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