Alberto Lescay: Soy un esteticista de lo bello

Hacer las cosas bien es la principal «manía» del notable pintor y escultor santiaguero, autor del monumento ecuestre del Titán de Bronce y presidente fundador de la veinteañera Fundación Caguayo, a quien le causan mucho daño la chapucería, la grosería y lo sucio, tanto en el orden ético como estético.

El 2015 fue el año 20 de la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas. Orgullosamente santiaguero, su artífice, el reconocido escultor y pintor Alberto Lescay, premio Maestro de Juventudes, no olvida lo difícil que resultó darle forma a ese gran sueño. «Hubo que convencer a muchas personas de la significación que reviste un proyecto de este tipo, de lo cual entonces no había experiencia en Cuba, ninguna tradición», recuerda en su cercano diálogo el autor del monumento ecuestre al Titán de Bronce Antonio Maceo de la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba

«En aquel momento lo decisivo, lo más importante, era el compromiso ético, moral, que se asumía. Sin dudas la Fundación, una institución de carácter público no lucrativa, se pudo hacer realidad por la confianza que se tenía en mí, comenzando por el notable intelectual Armando Hart, entonces ministro de Cultura. Ese hecho, por supuesto, es lo primero que agradezco.

«Vivíamos el año 1995, en pleno período especial, pero yo estaba convencido de que un proyecto así resultaría muy útil. Al principio hubo que crear el taller donde empezamos a preparar a conciencia a los fundidores, porque estábamos casi en cero en ese tema, sobre todo en la fundición artística. Asimismo, nos dedicamos a explotar la cerámica de carácter utilitario.

«Como complemento y apoyo material surgió Caguayo Sociedad Mercantil Productiva, a la que le tocó la responsabilidad de cumplir con las obligaciones fiscales. Ello permitía que las utilidades fueran entregadas a la Fundación, que siempre decidió en qué emplearlas. Así, por una parte se ha potenciado la propia empresa Caguayo S.A., y por la otra se han desarrollado no pocos proyectos culturales…

«Hoy Caguayo puede mostrar una buena salud económica, lo cual garantiza su continuidad. Igualmente ha constituido una oportunidad de realización para un número significativo de egresados del sistema de enseñanza artística, quienes veían casi como una quimera poder materializar una obra escultórica. Pero, al mismo tiempo, les ha abierto las puertas a artistas ya reconocidos de Cuba y de otras partes del mundo, para que puedan seguir creando, moldeando sus sueños. Allí, junto al Maceo de la Plaza y al Monumento al Cimarrón, se han fundido, digamos, el John Lennon, de Villa Soberón; y el Martí acusador, de Andrés González, que se halla en la Tribuna Antiimperialista, por solo ponerte dos ejemplos.

«Como ves ha sido un proyecto que me ha acompañado en mi vida profesional, que se ha integrado de manera orgánica a mi obra artística». (…)

Fuente: Sierra Maestra

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