La situación en que está el mundo

Rememorando el lexicón, Impronta viene del italiano improntia, y este del latín imprimere, imprimir. f. Reproducción de imágenes en hueco de relieve; específicamente de monedas, en cualquier material blando y dúctil. Fig. Huella o influencia de un autor literario en la creación de otro.

Para la ocasión, sean baladíes tales aseveraciones. Ahora existe un tipo de discurso, una emanación para signar las ejercitaciones recientes de un artista nacido en este ámbito de la geografía antillana, Santiago de Cuba. Alberto Lescay Merencio inscribe su visión del orbe, atendiendo a  ciertas nociones donde revelar es rebelarse frente a lo angustioso. Esta exposición reúne soportes y herramientas al alcance de lo posible. Impronta, en este hacedor, es lo inmediato para producir sus industrias sensibles: telas, bronces, objetos reciclados y otros. Hay aquí un proceso aleatorio en el cual lo aparente desímil recaba la unidad de los principios.

En la espaciedad que vio surgir al hombre, el África caliente, las pupilas auscultadoras de Lescay Merencio, vieron a seres tratando de dignificarse ante la vida, a pesar de sus condiciones terribles. Diversas emociones transitan por aquellos lares. Díganse personas enfermas que serían curables en otras partes del planeta; acaso un hombre con una sola mano, desplazándose encima de una tabla; el afán por vender algo. Eso yace en el estremecedor cuadro nombrado Fantasía; y similar decir, así de algunos más, de Impronta II, Festejo, Aponte, Viaje luz y el poderoso La paz. Aquí la paloma simbólica es menos requerida que el término Guerra. Esta ave sufre, es amenazada, los resortes infernales han venido situándola en un sitio central y desde allí nos observa y nos juzga. El pintor sembró, cuasi mínima, la hoja del laurel. Entonces surge la impresión de que los efluvios del rocío temen llegar al punto sustancial. La propia paloma se desprende de sí. ¿Es esa la situación en que está el mundo? No intento ninguna respuesta. Id a buscarla en las alas de una criatura cuyas alas permanecen rodeadas de matices presididos por el rojo de la sangre participante.

Esta documentación de Lescay (plasmación del hombre-artista) combate los abismos insondables  desde una espiritualidad valiente. Enaltece igual una esperanza que no desfallece (“No hay descanso”, Nicolás Guillén, dixit). Las piezas al irradiar la lejanía de una mera sala (“[…] primer misterio de la casa”, José Lezama Lima, dixit) en la Casa del Caribe, logran conexiones donde necesariamente lo profundo destaca. Lescay Merencio quiso ocultarlo por extrema modestia. Pero lo descubrimos.

Julio 9 del 2019

*Poeta y ensayista cubano.

Hace incursiones en la crítica de arte.

Marino Wilson Jay *

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