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Alberto Lescay y su Viaje Perpetuo

Como mismo puede afirmarse que no existe exposición, antología o compendio que sea suficiente para mostrarnos a un escritor o a un artista en su dimensión más exacta, puede sostenerse que no hay resumen capaz de apresar una mínima vida, cualquiera que esta sea, en la extensión de la totalidad de sus valores. De ahí que todo ejercicio axiológico sea complementario.

En lo no poco que he leído acerca de mi hermano santiaguero Alberto Lescay Merencio, con quien comparto suerte hace más o menos 40 años, encontré este autorretrato suyo que se me antoja el más completo para conocer los orígenes del autor de Viaje perpetuo, la muestra que hoy inauguramos.

Navegar… Choco y Lescay.

Con una ceremonia a la nganga viva, símbolo del festival, quedo inaugurada este 3 de junio a las 9pm en la Casa del Caribe la exposición Navegar, del Premio Nacional de la Plástica Eduardo Roca Salazar (Choco) y el reconocido escultor Alberto Lescay Merencio. 

Las palabras inaugurales estuvieron a cargo de la Premio Nacional de Literatura Nancy Morejón Hernández, donde expreso su agradecimiento a los artistas por ser fieles a su identidad santiaguera. A continuación, Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro, regalo al público presente una de sus obras teatrales. De igual forma, tuvo lugar el estreno musical Un son para mi ron de Eliades Ochoa.

Entre las obras expuestas en la Casa del Caribe, Templo de Fuego, bautizado así por el escultor Lescay, podemos encontrar las pinturas Con piña y Melón, Navegar, Sueños de Ángel, Visitaciones de la Virgen y las instalaciones El Llanto de Grambua y Nganga Viva símbolo hace 38 años del Festival del Caribe.

Alberto Lescay inaugura “Eros” en Santiago de Cuba por sus 50 años de vida artística

“Eros”, una excelente muestra de pinturas y esculturas del artista santiaguero Alberto Lescay Merencio, quedó abierta en la Galería René Valdés Cedeño, en la Avenida Rafael Manduley, de Vista Alegre.

La muestra celebra el medio siglo de vida artística de Lescay Merencio, quien atesora un currículo apasionante en la creación pictórica y escultórica en Cuba y el extranjero.

Lescay llegó a la “Valdés Cedeño” sobre un corcel, en medio de un performance del grupo Teatral Macubá, de Fátima Patterson, presente también en la celebración junto a numerosos artistas de todas las manifestaciones.

Autoridades del Partido Comunista de Cuba (PCC), del Poder Popular (Gobierno), Orisel Chacón, directora provincial de Cultura, y directivos del Consejo Provincial de las Artes Plásticas asistieron también a la apertura de “Eros”.

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Reconocen autoridades de Cuba la vida profesional del escultor santiaguero Alberto Lescay Merencio.

 

Los cincuenta años de vida profesional del escultor Alberto Lescay Merencio fueron reconocidos por sus aportes al desarrollo sociocultural de la nación. Así lo destacaron Salvador Valdés Mesa, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional Cuba, entre otras autoridades del país, y de la provincia de Santiago de Cuba, durante una visita a la galería René Valdés Cedeño, de esa ciudad.

Raíces

“Nací el último día de Escorpión, a la mitad del siglo XX, en la punta de la loma de Martens cerca de Santiago de Cuba. Mi madre: espiritista cruzada, bordadora, modista, maraquera, fiestera, fiel esposa, buena amiga y mejor aún madre; hija de mambí, quien había raptado a mi abuela, desde las montañas oscuras de Baracoa. Mi padre: tresero, chofer, bailador y un infinito enamorado. La infancia y adolescencia transcurrieron entre el campo y la ciudad, siempre que pude, escogí el primero, Quizás porque, además de lo bucólico de éste, allí contaba con un taller lleno de aparatos extraños inventados por mi tío para hacer todas las cosas que demandaba la comarca, desde unos preciosos muebles, una máquina de tejer, un juguete, hasta un terrible ataúd. Las noches eran para hablar de las últimas del mundo terrenal, del infierno y más frecuentemente del maravilloso paraíso, a donde iríamos los buenos. En la ciudad todo me era ajeno, menos las volteretas y sacudidas de mi madre, en medio del incienso para alejar de mi las malas influencias espirituales. Cuando me presenté a hacer la prueba de aptitud en la escuela de arte, era principalmente porque quería ser becario como todos mis contemporáneos, pues estudiar era la palabra de pase de la Revolución Cubana. El perenne recuerdo del monumento en bronce al Mambí Desconocido en la Loma de San Juan, mientras jugaba al escondido, me hace sospechar que en ese instante se abrió para mi el camino de la plástica.”